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Nuevo decreto económico otorga más poder al régimen venezolano
En una nueva maniobra para afianzar el control económico del país, la Asamblea Nacional —dominada por el oficialismo— aprobó este 10 de abril un decreto de emergencia económica con mayoría calificada, el cual otorga amplias facultades al líder del régimen, Nicolás Maduro.
La medida fue presentada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien la calificó como una respuesta inmediata a los “ataques” provenientes del contexto internacional, en especial, por los aranceles impuestos por la administración del expresidente estadounidense Donald Trump.
“Queda aprobado por mayoría calificada este decreto, en consecuencia, será remitido para su publicación en Gaceta Oficial”, declaró el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, quien también confirmó que el documento será enviado a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para su validación formal.
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Según la exposición de motivos del decreto, este se presenta como una supuesta herramienta de defensa ante lo que denominaron “la guerra comercial global iniciada por el gobierno supremacista de Estados Unidos”. No obstante, analistas económicos y sectores opositores señalan que este tipo de decretos solo profundizan el autoritarismo fiscal y obstaculizan la inversión privada en el país.
El régimen busca con esta medida “dictar regulaciones excepcionales y transitorias para estabilizar la economía, suspender tributos, combatir la evasión fiscal y favorecer la producción nacional”, de acuerdo con el texto leído en el hemiciclo.
Rodríguez defiende el control total del régimen
Durante su intervención, Delcy Rodríguez aseguró que este decreto es una “acción preventiva” orientada a proteger el aparato productivo nacional, aunque críticos afirman que su verdadero propósito es centralizar aún más las decisiones económicas en el Ejecutivo.
“Esta medida es preventiva, para sostener la producción nacional y proteger el esfuerzo de recuperación que hemos venido haciendo estos años”, afirmó Rodríguez, agregando además que las sanciones impuestas por EE.UU. no solo afectan a Venezuela, sino que están “impactando severamente la economía global”.
Para la funcionaria chavista, los efectos de las sanciones forman parte de una alteración geopolítica mayor: “Estas políticas cambiarán el curso de la geopolítica. La guerra contra China está golpeando los mercados globales y especialmente el del petróleo”.
Críticas a la medida
A pesar del tono triunfalista del oficialismo, diversas voces han expresado su preocupación por las consecuencias negativas que podría tener el decreto. Desde sectores independientes se advierte que podría abrir la puerta a medidas arbitrarias, exoneraciones discrecionales de impuestos y nuevos controles que paralicen aún más el aparato productivo.
Organismos internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han reiterado que este tipo de decretos tienden a usarse para aumentar la represión interna, restringir libertades económicas y consolidar el modelo autoritario del régimen de Caracas.
Asimismo, economistas alertan que el decreto podría desincentivar el emprendimiento, aumentar la inseguridad jurídica y dificultar la atracción de inversión extranjera. “Las medidas excepcionales del régimen son una receta para la parálisis económica”, advirtió un exfuncionario del Banco Central en condición de anonimato.
¿Hacia dónde va la economía venezolana?
La aprobación de este nuevo decreto económico marca un nuevo capítulo en la ya prolongada crisis estructural venezolana, que se ha visto agudizada por el aislamiento internacional y la falta de transparencia institucional. El régimen justifica sus acciones apelando a causas externas, pero ignora los problemas internos, como la corrupción sistémica, la mala gestión estatal y la ausencia de Estado de derecho.
Aunque la narrativa oficial insiste en que el país se encuentra en “recuperación”, los indicadores macroeconómicos siguen mostrando un panorama desolador: hiperinflación, caída del poder adquisitivo, servicios colapsados y migración masiva continúan afectando a millones de venezolanos.
En definitiva, más que una solución efectiva a los problemas reales del país, este nuevo decreto económico parece ser una estrategia del régimen para mantener su hegemonía sobre todos los aspectos de la vida nacional, sacrificando la institucionalidad y el bienestar ciudadano en nombre de una supuesta resistencia a enemigos externos.
Con información de Tal Cual


