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El régimen de Nicolás Maduro advirtió de manera confidencial al gobierno de Donald Trump que dejará de aceptar a ciudadanos venezolanos deportados, luego de que Estados Unidos revocara la licencia que permitía a la petrolera Chevron operar en el país sudamericano. Esta medida, reportada por la agencia EFE y confirmada por The Wall Street Journal, podría afectar gravemente la política migratoria de la administración Trump.
Según el diario estadounidense, la advertencia de Caracas pone en jaque la campaña de deportaciones masivas prometida por Trump, obligando a detener los vuelos de repatriación en aviones militares debido a los altos costos operativos.
Acuerdo de repatriación en riesgo
El acuerdo de repatriación de migrantes venezolanos fue alcanzado tras un encuentro entre el enviado especial de Trump, Richard Grenell, y Maduro. Sin embargo, las crecientes tensiones han deteriorado ese pacto, y no ha habido nuevos vuelos de deportación desde el 20 de febrero.
«El gobierno estadounidense está saboteando su propia estrategia. Si nos cierran las puertas, nosotros cerraremos las nuestras», habrían dicho fuentes cercanas al régimen.
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Maduro desafía las sanciones y promete seguir produciendo petróleo
Tras la revocación de la licencia de Chevron, Maduro reaccionó con un discurso desafiante:
«El gobierno sancionó a una empresa estadounidense pensando que nos detendrían, pero seguiremos produciendo petróleo y recuperándonos económicamente», afirmó en un evento transmitido por la televisión estatal.
Chevron había operado en Venezuela bajo una licencia especial de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) desde 2022, en medio del embargo petrolero impuesto en 2019. Sin embargo, la empresa debe abandonar sus operaciones antes del 3 de abril, en cumplimiento con las sanciones.
División en la administración Trump
La medida ha generado divisiones internas en la Casa Blanca. Algunos asesores consideran que cerrar los canales diplomáticos con Caracas solo reforzará la narrativa de resistencia de Maduro y complicará aún más la situación de los venezolanos en Estados Unidos.
Además, expertos señalan que el fin de la cooperación en materia migratoria podría desatar una nueva ola migratoria hacia la frontera sur de EE. UU., intensificando la crisis humanitaria.


