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Fracasa otra vez el show electoral de Maduro: participación fue mínima

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La gran farsa del 25M: Maduro vuelve a ser rechazado por el pueblo venezolano

Venezuela volvió a ser testigo de una de las jornadas electorales más desoladoras de los últimos tiempos. Con centros de votación vacíos y una participación ciudadana ínfima, la convocatoria hecha por el régimen chavista para renovar 24 gobernaciones, 285 diputados y 520 legisladores regionales fracasó estrepitosamente. Solo el 12,56% del padrón electoral acudió a las urnas, según datos del Comando Venezuela, dejando en evidencia el creciente rechazo hacia Nicolás Maduro y su aparato político.

La imagen de calles solitarias, colegios electorales desiertos y ciudadanos indiferentes fue la protagonista del domingo 25 de mayo. Ni siquiera las amenazas dirigidas contra trabajadores públicos ni el aparato de movilización del régimen lograron disimular la falta de legitimidad de un proceso que la mayoría del país catalogó como otra farsa electoral.

Esta jornada de abstención masiva no es un hecho aislado. Forma parte de un proceso de deslegitimación progresiva que comenzó el pasado 28 de julio, cuando Edmundo González Urrutia fue electo presidente con una contundente victoria de más de 30 puntos sobre Maduro. Sin embargo, como era de esperarse, el dictador desconoció el resultado y se proclamó vencedor sin pruebas ni respaldo popular ni institucional, repitiendo el patrón de fraude que ha marcado su permanencia en el poder.

Una estrategia del silencio: el pueblo no se dejó engañar

A diferencia de las movilizaciones masivas del 28J, esta vez la oposición llamó al boicot electoral, apelando al desinterés ciudadano como forma de resistencia. La líder María Corina Machado lo explicó con claridad: “Hoy más del 85% de los venezolanos desobedecimos a este régimen criminal”. La firma de análisis político Meganálisis también reportó una participación inferior al 13%, desmintiendo las cifras infladas del Consejo Nacional Electoral (CNE), que con escasa credibilidad habló de un 42,63%.

Cabe destacar que el CNE chavista mantiene una reputación cuestionable no solo por su falta de independencia, sino por haber eliminado recientemente mecanismos de verificación como el código QR en las actas, limitando aún más la transparencia. Además, como en comicios anteriores, se prohibió la entrada de observadores internacionales imparciales.

Organizaciones de derechos humanos y defensores del voto libre han denunciado constantemente que los comicios en Venezuela son utilizados como herramientas de propaganda y control político, más que como mecanismos democráticos de participación.

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El show continúa, pero sin audiencia

En medio del vacío electoral, Maduro intentó justificar la falta de participación anunciando una nueva reforma electoral, la cual buscaría imponer “circuitos comunales” como método de votación, profundizando así su control sobre el sistema. “Estoy pensando en perfeccionar el sistema electoral general, hacer una reingeniería total”, afirmó el dictador desde Miraflores.

Esta declaración no es más que una maniobra para distraer la atención y prolongar la agonía de un régimen que ya no cuenta ni con legitimidad interna ni con reconocimiento internacional. De hecho, ni siquiera los aliados tradicionales del chavismo emitieron pronunciamientos de apoyo frente a una elección sin pueblo.

María Corina Machado, por su parte, destacó el coraje de quienes decidieron quedarse en casa: “Venezuela venció el miedo”. Edmundo González también valoró este acto como una expresión cívica poderosa: “Una declaración silenciosa, pero contundente, de que el deseo de cambio, dignidad y futuro sigue intacto”.

Para muchos analistas políticos, esta abstención masiva marca un nuevo punto de inflexión en la lucha por recuperar la democracia en Venezuela. A diferencia de elecciones anteriores, donde la participación era una forma de expresión, ahora la no participación se ha convertido en un acto de protesta frente a la ilegitimidad.

La comunidad internacional ha sido convocada nuevamente a no convalidar los resultados de estos comicios y a redoblar la presión sobre un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos y ha convertido el sufragio en una herramienta de represión y control.

Un mensaje claro al mundo: Venezuela quiere libertad

Mientras Maduro insiste en sostener una ficción electoral, el pueblo venezolano ha dejado claro que no se dejará manipular. “Yo ya voté el 28 de julio”, dijeron muchos este domingo, en clara alusión a su respaldo a Edmundo González.

Desde la oposición insisten en que el verdadero presidente ya fue electo y exigen que se respete esa voluntad. González, en un nuevo llamado, expresó: “El país cambió. Ya no se conforma con promesas de poder momentáneo. El país está anclado en una fuerza invencible: la de un pueblo decidido a recuperar su libertad”.

En declaraciones a medios, María Corina fue más directa: “Estos son los últimos coletazos de una era que se cierra. No les queda nada, ni legitimidad ni dinero. Les queda el miedo. Yo duermo tranquila. Ellos no”.

Hoy, en la Venezuela de 2025, abstenerse es también resistir. En un país donde las urnas están vacías pero las cárceles llenas, negarse a participar en un simulacro electoral se ha convertido en la forma más elocuente de ejercer la ciudadanía y negarle la legitimidad a una dictadura criminal que sigue violando los derechos fundamentales de su pueblo.

Con información de:

Infobae

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