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Asesinato por 5 dólares: mujer mata a su amigo en Maturín tras negarse a darle dinero
Un crimen brutal y absurdo ha causado conmoción en el estado Monagas, al oriente de Venezuela, tras conocerse que un hombre de 60 años fue asesinado por su propia amiga, simplemente porque se negó a prestarle el equivalente a cinco dólares. El hecho ocurrió en el sector San Vicente del municipio Maturín, en la madrugada del pasado 25 de junio.
La víctima fue identificada como Luis Miguel Acosta Gascón, quien fue encontrado con múltiples heridas de arma blanca dentro de su vivienda. A pesar de que fue trasladado de urgencia al Hospital Central de Maturín por sus familiares, murió debido a la gravedad de las lesiones.
La presunta responsable del crimen, Noriannys José Gómez Bastardo, de 25 años, fue capturada horas después del suceso y se encuentra a la orden del Ministerio Público, que la imputará por homicidio intencional calificado.
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Detalles del caso: una discusión mortal por dinero y drogas
Según la reconstrucción de los hechos, Noriannys Gómez —quien mantenía una relación de amistad con Acosta Gascón— llegó a su residencia en horas de la madrugada para pedirle dinero. En específico, solicitó 500 bolívares (aproximadamente cinco dólares), presuntamente para comprar sustancias estupefacientes.
Ante la negativa del hombre, la mujer habría entrado en un ataque de furia. Tomó un cuchillo dentro del hogar de la víctima y lo atacó con saña, causándole heridas letales.
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), a través de su Delegación Municipal Maturín, inició las investigaciones de forma inmediata y logró la detención de la agresora en las cercanías del lugar del crimen.
Un reflejo del colapso social venezolano
Este homicidio, motivado por una cantidad de dinero insignificante, refleja la profunda crisis moral, económica y social que atraviesa Venezuela bajo el régimen chavista. La normalización de la violencia, el consumo creciente de drogas y el abandono de programas sociales de prevención se han convertido en una combinación letal, especialmente en sectores empobrecidos del país.
Analistas aseguran que la miseria inducida por el socialismo del siglo XXI ha creado una espiral descendente donde la vida humana vale menos que un billete de cinco dólares.
Auge de la criminalidad en regiones abandonadas
Mientras el régimen se jacta de “recuperaciones económicas” inexistentes y estadísticas manipuladas, la realidad en el interior del país es otra: crímenes por hambre, adicciones y desesperación aumentan sin control.
De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), los delitos por conflictos interpersonales y crímenes domésticos representan más del 50 % de los homicidios en zonas rurales, como Maturín. Y lo más grave es que muchos quedan impunes.
Puedes consultar más información y estadísticas en el último informe del OVV.
El silencio institucional y la complicidad del régimen
Ni el Ministerio de Interior, ni organismos vinculados a la mujer o la infancia, han emitido pronunciamientos oficiales sobre este crimen atroz. En un país donde el Estado ha abandonado sus funciones esenciales, las instituciones se limitan a actuar de forma reactiva y sin prevención, dejando que la sociedad se desintegre.
Para el régimen, el foco está en la propaganda, no en los verdaderos problemas de seguridad y valores que golpean a las familias venezolanas todos los días.
Indignación ciudadana y llamado a justicia
En redes sociales, la noticia ha generado reacciones de indignación, dolor y rabia. Muchos usuarios han exigido penas ejemplares y han denunciado que este tipo de crímenes son síntoma de una nación sin justicia y sin rumbo.
A su vez, han surgido múltiples denuncias de ciudadanos sobre la falta de patrullaje, atención médica, y programas de rehabilitación para drogadictos, lo que agrava aún más el drama cotidiano de muchas comunidades.
¿Dónde están las soluciones?
Mientras el régimen continúa ignorando las causas profundas de la criminalidad —como la deserción escolar, el deterioro familiar, la adicción no tratada y la pobreza extrema—, la violencia sigue desbordada, cobrando más vidas inocentes.
Expertos en criminología y derechos humanos coinciden en que la reconstrucción del tejido social solo será posible cuando se recupere el Estado de derecho, se liberen las instituciones del control ideológico y se retomen políticas públicas basadas en datos y no en discursos.
Con información de: Alertas 24 y El Nacional


