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Alrededor de 300 familias en la urbanización Los Cortijos de Acarigua viven una situación insostenible debido al colapso de la red de cloacas, que lleva a la acumulación de aguas residuales en un canal de la zona. Esta problemática, que persiste desde hace cuatro años, genera malos olores, proliferación de insectos y un grave riesgo para la salud pública.
Contaminación que afecta a toda la comunidad
Los residentes han alertado que la situación afecta no solo a Los Cortijos, sino también a comunidades vecinas y transeúntes. A menos de 300 metros del canal se encuentran varios centros educativos, exponiendo a niños y adolescentes a enfermedades.
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Los vecinos han realizado múltiples reclamos a las autoridades locales, pero la respuesta ha sido que no hay presupuesto ni maquinaria disponible para resolver el problema. Mientras tanto, los casos de enfermedades digestivas, respiratorias y de piel aumentan alarmantemente, sobre todo en adultos mayores y niños.
Un foco de enfermedades que requiere atención inmediata
Según testimonios de los afectados, el agua estancada ha convertido la zona en un criadero de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue. Además, los malos olores y la proliferación de bacterias provocan constantes episodios de vómitos, diarreas y conjuntivitis.
Acción inmediata o consecuencias graves
Los residentes hacen un llamado urgente a los entes regionales para que atiendan esta crisis que pone en peligro la vida de cientos de personas. A su vez, organizaciones como Provea y Foro Penal han documentado casos similares en otras regiones, subrayando la importancia de una gestión eficiente de los servicios públicos.
Con información de Portuguesa Reporta


