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Lluvias del 25 de junio colapsan Acarigua y Araure: sin luz ni agua en varios sectores

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La tormenta expone la fragilidad de los servicios en Portuguesa

La falta de inversión en infraestructura pública vuelve a pasar factura. Este 25 de junio, una fuerte tormenta eléctrica dejó a múltiples sectores de Acarigua y Araure sin electricidad ni agua, mientras hospitales quedaron inoperativos y las calles colapsaron por falta de drenajes. Todo esto ocurrió bajo la mirada pasiva del régimen, que asegura haber ejecutado mejoras en la red de servicios que, a todas luces, no han dado resultados reales.


Comunidades sin luz ni respuestas

Desde aproximadamente las 7:00 p. m., se reportaron fallas eléctricas masivas en sectores como Los Robles I y II, Villa Araure, El Pilar, Villas del Pilar, Llano Alto y La Romana, entre otros.

El apagón también afectó áreas sensibles del Hospital Universitario Dr. Jesús María Casal Ramos, especialmente en las unidades de Nefrología y Hemodiálisis, donde los pacientes quedaron en alto riesgo por la interrupción del servicio eléctrico. Las unidades de diálisis privadas tampoco contaban con energía, comprometiendo la vida de personas que dependen de estos tratamientos continuos.


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Colapso urbano tras media hora de lluvia

Pese a que la tormenta no duró más de 30 minutos, fue suficiente para colapsar calles, avenidas y sistemas de drenaje. Las zonas más afectadas incluyeron las inmediaciones del Terminal de Pasajeros de Acarigua y Araure, así como los alrededores del Buenaventura Ciudad Comercial, donde los conductores quedaron atrapados en medio de anegaciones por la falla estructural de alcantarillas y canales.

Las lluvias continuas a lo largo del día también generaron el desbordamiento del río Ospino y provocaron el derrumbe del puente de la autopista José Antonio Páez, en el sector La Trinidad, evento que incomunicó a varios municipios del estado Portuguesa, afectando gravemente la logística de transporte.

Agua interrumpida y promesas vacías

Además del corte eléctrico, habitantes reportaron la suspensión del servicio de agua potable, un problema que se agrava durante la temporada de lluvias. A pesar de que el régimen regional asegura estar trabajando en las plantas de potabilización, la realidad contradice los anuncios oficiales. Comunidades completas viven sin agua por días, en condiciones sanitarias precarias.

Las fallas acumuladas evidencian la falta de mantenimiento, inversión y planificación, factores que se han vuelto recurrentes en toda la región llanera venezolana. La situación ya no es solo consecuencia de un evento climático, sino de una crisis estructural del Estado venezolano bajo el régimen actual.


Inameh advierte nuevas lluvias: preocupación nacional

El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) emitió una alerta para el miércoles en la noche, con pronóstico de más lluvias en varios estados. Mérida, Trujillo, Barinas y Apure ya han reportado inundaciones severas y familias damnificadas, lo que convierte este fenómeno en una emergencia nacional.

Silencio oficial ante el caos

Mientras los ciudadanos claman por respuestas, el régimen regional y nacional guarda silencio, limitándose a comunicados vagos sin medidas concretas. Ni los alcaldes ni el gobernador han presentado un plan de contingencia, ni han destinado recursos visibles para restaurar servicios esenciales o prevenir nuevos desastres.

La ciudadanía, sin apoyo institucional, recurre a grupos comunitarios y redes sociales para reportar emergencias, coordinar ayuda y mantener informada a la población. En redes, muchos cuestionan: “¿Dónde están los millones anunciados para obras hídricas y eléctricas?”


¿Hasta cuándo la improvisación?

Las lluvias seguirán, pero la pregunta es si los ciudadanos pueden resistir otra jornada sin agua, sin luz y sin apoyo. La fragilidad del sistema de servicios en Portuguesa es solo un reflejo más de la descomposición nacional, donde las promesas del régimen no se traducen en acciones ni soluciones.

Para miles de familias en Acarigua y Araure, la lluvia no es solo un fenómeno natural, es una amenaza directa a su vida diaria.


Con información de:
Portuguesa Reporta
Efecto Cocuyo

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