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Rusia instala fábrica de municiones en Venezuela y refuerza alianza con el régimen de Maduro

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Rusia consolida su presencia militar en Venezuela con fábrica de municiones Kaláshnikov

La cooperación militar entre el régimen de Nicolás Maduro y Vladimir Putin se intensifica. La empresa estatal rusa Rostec anunció la construcción y entrada en funcionamiento de una fábrica de municiones para fusiles de asalto Kaláshnikov en Venezuela, una jugada que eleva el potencial bélico del país caribeño y consolida los lazos estratégicos entre ambos aliados.

“La planta producirá hasta 70 millones de cartuchos al año, aumentando significativamente el poder defensivo de Venezuela y garantizando la autosuficiencia en munición”, señaló Rostec en un comunicado oficial.

El complejo está equipado con cuatro líneas de ensamblaje activas. Dos de ellas producen munición con núcleo de acero, mientras que las otras se encargan de fabricar balas trazadoras y de fogueo. La munición es del tipo 7,62 mm, utilizada por los conocidos fusiles Kaláshnikov AK-103, modelo que ha sido ampliamente adoptado por las fuerzas militares y policiales del país.


Instalaciones de alto calibre y ambiciones geopolíticas

La fábrica no solo incluye líneas de producción, sino que también dispone de infraestructura complementaria, como almacenes de armas y campos de tiro. El objetivo, según Oleg Yevtushenko, directivo de Rostec, es lograr un ciclo completo de producción de fusiles y municiones, fortaleciendo así la autonomía militar del régimen venezolano.

“Las nuevas instalaciones garantizarán el abastecimiento nacional para el ejército, la policía y demás cuerpos de seguridad del Estado”, afirmó el directivo.

Rosoboronexport, la agencia rusa encargada de la exportación de tecnología militar, lideró el proyecto, a pesar de las presiones internacionales y sanciones impuestas tanto a Rusia como a Venezuela.


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Expansión armamentista pese a sanciones

Alexander Mijéyev, director ejecutivo de Rosoboronexport, lamentó que el proyecto se haya desarrollado “bajo un contexto hostil de sanciones unilaterales”, refiriéndose a las restricciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea a ambas naciones.

“A pesar de los obstáculos, la cooperación entre nuestros países se mantiene firme y efectiva”, enfatizó el funcionario.

También se confirmó que se trabaja en la construcción de una planta de ensamblaje para fusiles AK-103, ampliando la infraestructura militar rusa en suelo venezolano.

El CEO de Rostec, Sergei Chemezov, había denunciado previamente que Estados Unidos ha intentado sabotear estos proyectos, considerando que representan una amenaza para el equilibrio geopolítico en América Latina.


Una relación que desafía a Occidente

El fortalecimiento de la cooperación ruso-venezolana no es casualidad. En mayo, ambos regímenes firmaron un acuerdo de cooperación bilateral por 10 años, abarcando sectores como energía, seguridad, transporte e inversión minera y petrolera. Este convenio también contempla la creación de un sistema financiero independiente para evadir las sanciones occidentales y facilitar operaciones conjuntas.

Durante la visita de Maduro a Moscú, con motivo de la conmemoración del 9 de mayo, Putin lo recibió como “uno de los aliados más leales del Kremlin”. En palabras del dictador venezolano:

“Nuestra amistad ha superado la prueba del tiempo. Hoy nuestras relaciones alcanzan un nuevo nivel estratégico”.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, calificó el encuentro como «muy exhaustivo», destacando que Putin se mostró “satisfecho” con los acuerdos alcanzados.


Preocupación internacional y falta de transparencia

Distintos sectores democráticos han expresado su preocupación por el incremento de bases militares extranjeras en Venezuela, considerando que se trata de un riesgo para la estabilidad de la región. La falta de transparencia sobre los acuerdos firmados, el tipo de armamento producido y la posible exportación de estos productos a terceros países, incrementa las alarmas en Colombia, Brasil y Estados Unidos.

Analistas también advierten que estos convenios militarizan aún más a un régimen señalado por la represión sistemática, la violación de derechos humanos, y el uso de las fuerzas armadas para mantener el poder.

Con información de Infobae

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