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En un hecho que evidencia la grave emergencia ambiental que afecta al Lago de Maracaibo, un grupo de ambientalistas venezolanos logró rescatar a un caimán contaminado con petróleo crudo, encontrado en la zona residencial conocida como Isla Dorada, en el estado Zulia. El animal presentaba manchas negras visibles y heridas leves, consecuencia del entorno deteriorado donde fue hallado.
La situación encendió nuevamente las alarmas sobre la crítica contaminación petrolera que azota uno de los cuerpos de agua más importantes de Venezuela, mientras el régimen chavista permanece en silencio, sin ofrecer respuestas ni ejecutar planes de remediación ambiental.
Luis Morán, presidente de la Asociación de Estudiantes de Veterinaria por la Fauna Silvestre, indicó que el reptil fue trasladado a un lugar tranquilo y alejado del contacto humano, con el fin de estabilizarlo y comenzar el proceso de limpieza del crudo adherido a su piel.
“Observamos que tenía varias laceraciones superficiales, posiblemente ocasionadas por su permanencia en un casco de barco oxidado. Afortunadamente, su estado es estable”, señaló Morán a la agencia Efe.
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Por su parte, José Sandoval, presidente de la organización ambientalista Mapache Ecoaventura, explicó que la contaminación del animal es consistente con el tipo de crudo que flota en el lago:
“Este petróleo es de vieja data. El animal probablemente estuvo totalmente cubierto, pero al nadar, la acción del agua, la temperatura y las bacterias propias del petróleo fueron eliminando parte del residuo”, afirmó.
Sandoval también denunció que este no es un caso aislado. En lo que va del año han tenido que rescatar otras especies contaminadas, entre ellas tortugas, flamingos, garzas e incluso gatos, lo que demuestra la amplitud del impacto ecológico.
“Este es el primer caimán que logramos salvar. Son animales difíciles de capturar porque al sentir presencia humana se sumergen de inmediato, incluso si están cubiertos de petróleo”, agregó.

La contaminación del Lago de Maracaibo no es un fenómeno nuevo. Expertos, pescadores y organizaciones no gubernamentales llevan años denunciando los derrames constantes, producto del colapso operativo de Petróleos de Venezuela (PDVSA), empresa estatal que durante décadas fue referencia mundial, y que hoy es símbolo de negligencia y abandono por parte del régimen.
Los residentes de las zonas aledañas al lago también han expresado su preocupación. Muchos aseguran que los fuertes olores, el deterioro de la pesca y la presencia de residuos de petróleo en playas y muelles están afectando su salud y calidad de vida. El régimen, sin embargo, continúa ignorando la tragedia ambiental que podría tener consecuencias irreversibles para la biodiversidad y el ecosistema marino de la región.
Organizaciones ambientalistas siguen exigiendo acciones concretas, auditorías técnicas y la restauración inmediata del ecosistema. También han hecho llamados a instancias internacionales para que evalúen el impacto de la crisis y apoyen con recursos y asesoría técnica ante la desidia institucional venezolana.
Mientras tanto, los voluntarios hacen lo posible con recursos limitados. El rescate del caimán representa un rayo de esperanza, pero también una denuncia viva del colapso ecológico que atraviesa el país y de la falta de un plan nacional serio para combatirlo.
En este contexto, queda en evidencia una vez más cómo el régimen ha abandonado no solo a la población, sino también a la fauna silvestre, víctima directa del deterioro ambiental causado por la corrupción, la falta de inversión y la incapacidad de quienes hoy dirigen las instituciones públicas.
Con información de:
https://elnacional.com


