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Macabro hallazgo en Antioquía: venezolano asesinado con signos de tortura
Un nuevo crimen atroz contra un venezolano sacude a la comunidad migrante en Colombia. El cuerpo sin vida de un ciudadano venezolano fue encontrado atado de pies y manos, con la cabeza cubierta por una capa de plástico transparente, dentro de una residencia ubicada en el sector La Playita del municipio Bello, en el departamento de Antioquía.
La víctima fue identificada como Kenyer Yaret M., un hombre que, según fuentes locales, residía solo en el lugar donde fue encontrado sin vida. El hecho ha causado conmoción no solo en la zona, sino también entre organizaciones que monitorean los riesgos que enfrentan los venezolanos en el exterior.
Vecinos alertaron tras notar actividad sospechosa
Según reportes preliminares, fueron los vecinos quienes alertaron a las autoridades colombianas luego de notar movimientos inusuales en los alrededores de la vivienda. Al ingresar al inmueble, los agentes encontraron la espeluznante escena: el cuerpo de Kenyer estaba completamente inmovilizado, atado con cuerdas, y con la cabeza envuelta en papel film plástico, lo que hace presumir que murió por asfixia mecánica.
Autoridades investigan móvil del crimen
Las autoridades locales ya iniciaron las averiguaciones para esclarecer este homicidio. Por el momento, no se han confirmado detenciones ni se ha revelado información sobre posibles sospechosos, pero se manejan varias hipótesis. No se descarta que el móvil esté relacionado con ajustes de cuentas o actividades delictivas en la zona, donde lamentablemente la presencia de bandas criminales ha crecido en los últimos años.
Fuentes policiales informaron que la investigación se está desarrollando bajo estricta confidencialidad y que los forenses determinarán si hubo otros signos de violencia además de la asfixia.
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Un nuevo caso que evidencia la vulnerabilidad de los venezolanos fuera del país
Este hecho vuelve a poner en evidencia la precaria situación de miles de venezolanos que han tenido que migrar a naciones vecinas huyendo del colapso generado por el régimen. En muchos casos, estos ciudadanos terminan en condiciones de informalidad, sin redes de protección ni asistencia de ningún tipo, lo que los convierte en blancos fáciles de violencia, explotación o incluso asesinatos impunes.
Organismos de derechos humanos y ONG’s han denunciado repetidamente la falta de garantías mínimas para los migrantes venezolanos en países como Colombia, Ecuador o Perú. A pesar de los esfuerzos internacionales, los crímenes contra esta población siguen aumentando sin respuesta efectiva de las autoridades locales ni del régimen venezolano, que ha guardado absoluto silencio sobre estos casos.
La impunidad alimenta el crimen
La brutalidad con la que fue asesinado Kenyer Yaret M. no es un hecho aislado. En los últimos meses, se han registrado múltiples homicidios de venezolanos en el extranjero, muchos de ellos con signos de tortura o métodos de ejecución propios del crimen organizado. Esta situación refleja una creciente ola de violencia que afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la diáspora venezolana.
Expertos en seguridad advierten que la falta de documentación legal, empleo formal y redes familiares deja a muchos migrantes a merced de redes criminales. Además, señalan que la impunidad reinante en algunos sectores de Colombia ha permitido la proliferación de grupos delictivos que actúan sin consecuencias.
¿Dónde están las respuestas diplomáticas?
Llama la atención la ausencia total de pronunciamientos oficiales del régimen de Nicolás Maduro frente a este tipo de crímenes. Mientras ciudadanos venezolanos son asesinados fuera del país, la dictadura sigue priorizando intereses ideológicos y alianzas con gobiernos cuestionados, en lugar de velar por la seguridad de su gente en el exilio.
El caso de Kenyer Yaret M. es un llamado de atención urgente. Requiere respuestas firmes, no solo de las autoridades colombianas, sino también de la comunidad internacional. No puede seguir normalizándose que los migrantes venezolanos terminen como víctimas de violencia extrema sin justicia ni visibilidad.
Con información de:
La Nación Web


