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Una devastadora tragedia golpea al estado de Texas, donde una serie de inundaciones repentinas ha dejado un saldo preliminar de al menos 81 muertos, incluyendo 28 menores de edad, según reportes oficiales. La catástrofe comenzó la noche del viernes tras intensas lluvias que provocaron el desbordamiento del río Guadalupe, que aumentó su caudal en casi ocho metros en menos de una hora.
El rápido ascenso de las aguas arrasó con viviendas móviles, vehículos y cabañas utilizadas por cientos de personas que celebraban el Día de la Independencia en EE.UU. en campamentos a lo largo del río. Una de las zonas más afectadas fue el campamento cristiano para niñas Camp Mystic, donde se encontraban unas 750 menores. Al menos 27 niñas y un monitor siguen desaparecidos.
Los equipos de rescate, conformados por cuerpos de bomberos, policías locales y voluntarios, han logrado salvar a más de 850 personas hasta ahora. Sin embargo, 41 personas siguen desaparecidas, de acuerdo con declaraciones del gobernador de Texas, Greg Abbott.
«Camp Mystic»: de refugio espiritual a zona de desastre
Ubicado en las afueras de Kerrville, Camp Mystic era hasta hace unos días un espacio de recreación, fe y comunidad. Hoy, se ha transformado en el epicentro de una de las tragedias naturales más estremecedoras de la historia reciente de Texas. Las imágenes del lugar muestran colchones, peluches y biblias cubiertas de barro, testigos mudos del horror que vivió la comunidad.
Una de las niñas fallecidas, Renee Smajstrla, de tan solo 8 años, fue recordada por su familia como una niña alegre. Su tío publicó en redes sociales: “Vivirá para siempre una vida mejor en Camp Mystic”.
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Rescate en marcha y ayuda federal
El régimen estadounidense, encabezado por el presidente Donald Trump, declaró estado de emergencia en varias regiones del centro de Texas. La Casa Blanca aseguró que se proporcionará asistencia adicional, mientras que el senador Ted Cruz destacó el compromiso del presidente con el pueblo texano.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, señaló que los socorristas locales son clave, ya que conocen bien la región. Noem agregó que el apoyo federal ya está en camino para reforzar las operaciones de rescate.
Por su parte, el sheriff del condado de Kerr, Larry L. Leitha, aseguró que la misión sigue siendo de búsqueda y rescate, no de recuperación de cuerpos, ya que se mantiene la esperanza de hallar a personas con vida.
El río Guadalupe y la falta de alerta temprana
El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, explicó que en tan solo 45 minutos el río Guadalupe subió 26 pies (unos 8 metros), una crecida rápida y destructiva que tomó por sorpresa a las comunidades. Patrick también aseguró a los padres que si no han sido contactados, sus hijas podrían estar incomunicadas, no necesariamente desaparecidas.
El campamento ha informado que no tiene electricidad, agua ni conexión a internet, lo cual ha dificultado las comunicaciones y el acceso de los equipos de ayuda. También se ha reportado que la carretera principal fue destruida por la crecida.
Dolor, incertidumbre y reclamos
Padres y familiares de las niñas acampantes han llegado desde distintas ciudades buscando información. Rachel Reed, quien condujo cinco horas desde Dallas, reveló que varias niñas de su iglesia y del distrito escolar local están entre las víctimas.
«Están viviendo la peor pesadilla de cualquier padre«, lamentó Reed. Mientras tanto, otras familias como la de Jonathan y Brittany Rojas visitaron las zonas afectadas solo para encontrar que la casa de sus familiares fue arrasada completamente. Aún buscan a una madre y su bebé.
Lorena Guillen, dueña de un restaurante cercano que fue destruido, contó que pudo ver cómo una familia era arrastrada por la corriente mientras se aferraba a los árboles esperando ser rescatados.
Críticas a la falta de previsión
El juez del condado de Kerr, Rob Kelly, fue cuestionado sobre la ausencia de evacuaciones anticipadas en los campamentos ubicados cerca del río. Su respuesta fue tajante: “Nadie sabía que una inundación de esta magnitud venía”.
Admitió que la región carece de un sistema de alerta temprana y que las lluvias superaron ampliamente los pronósticos, que originalmente anunciaban 20 cm de precipitación. Los datos reales fueron mucho mayores, lo que tomó desprevenidas a las autoridades.
El Servicio Meteorológico Nacional también ha sido señalado, ya que, según CBS, no pronosticó la magnitud real de la tormenta.
Las autoridades mantienen el llamado a la población: “Si no vive en la zona, no venga.” El régimen ha advertido que nuevas lluvias podrían complicar los trabajos de rescate y poner en peligro más vidas.
Con información de: BBC News, CBS, FEMA, y medios locales estadounidenses.


