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La vida de Erika Yanira Morales, una joven cuadripléjica de Pasto, Nariño, cambió drásticamente en 2021 tras ser brutalmente agredida en un bar. Con solo 17 años, sufrió un infarto cerebral múltiple tras recibir un golpe en la cabeza con una botella, lo que la dejó en estado de cuadriplejía y con múltiples discapacidades.
Desde entonces, su madre ha asumido su cuidado, enfrentando enormes dificultades económicas y problemas con el sistema de salud. Erika, quien se comunica a través de un abecedario, ha sufrido un deterioro progresivo, incluyendo pérdida de peso y úlceras por presión.
Erika, la joven cuadripléjica, ha luchado contra la adversidad y su historia resuena en muchas comunidades, destacando la necesidad de atención y apoyo para personas con discapacidades.
El impacto en la vida de una joven cuadripléjica: un llamado a la acción
En una carta, expresó su cansancio y su deseo de dejar de depender de los demás, ya que su vida depende de un respirador mecánico. Ante el dolor y la falta de calidad de vida, su familia ha considerado la eutanasia como una opción, reabriendo el debate sobre el derecho a una muerte digna en Colombia.


