Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 36 segundos
Guyana acusa a China de intromisión y se niega a dialogar con Maduro por el Esequibo
La nación sudamericana reafirma su soberanía y rechaza las sugerencias de Beijing para negociar con Caracas fuera del marco judicial internacional.
Guyana respondió con dureza a lo que consideró una intromisión inaceptable por parte de China en el conflicto territorial que mantiene con Venezuela por la región del Esequibo. En un firme comunicado, el régimen de Irfaan Ali dejó claro que no aceptará ningún canal de diálogo directo con el régimen de Nicolás Maduro fuera del proceso que se encuentra actualmente en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
El motivo de la reacción guyanesa fue una declaración del embajador chino Huang Riu, quien afirmó que confiaba en que “las partes pudieran resolver la disputa fronteriza mediante negociaciones amistosas”, en alusión a una posible mediación informal entre Georgetown y Caracas. Sin embargo, el gobierno guyanés interpretó ese mensaje como una “flagrante falta de respeto a la soberanía” de su país y como una estrategia que beneficia directamente al régimen chavista.
En su respuesta oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guyana enfatizó que cualquier intento por apartarse del proceso legal internacional será considerado como una maniobra ilegítima. Recordó además que la controversia sobre la delimitación del Esequibo fue elevada a la CIJ por decisión del Secretario General de la ONU, basado en el Acuerdo de Ginebra de 1966, documento que ambas naciones firmaron como marco para la solución pacífica de este diferendo.
Quizás le pueda interesar esta otra noticia: María Beatriz Martínez: Capriles traicionó los valores de Primero Justicia
En la misma nota, Georgetown acusó a Beijing de mantener una postura ambigua ante las violaciones sistemáticas del derecho internacional por parte de Venezuela, e incluso cuestionó su silencio frente a las maniobras electorales del chavismo, que pretende realizar comicios en el Esequibo el próximo 25 de mayo, una zona de más de 160.000 km² que Caracas reclama como suya.
Esta decisión del régimen venezolano fue duramente condenada por Guyana, que la calificó como una “agresión directa contra su integridad territorial”. Además, el primer ministro Mark Philips reafirmó el compromiso de su país con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, insistiendo en que “la soberanía de Guyana está bajo amenaza directa”.
La disputa por el Esequibo no es nueva. El Laudo Arbitral de París de 1899 otorgó el territorio a Guyana, pero Venezuela lo ha desconocido desde entonces. En su lugar, ha promovido el Acuerdo de Ginebra, que propuso una solución negociada pero no ha producido resultados concretos.
En los últimos años, y con mayor intensidad recientemente, el régimen de Maduro ha incrementado su presión sobre la zona en disputa. El pasado 5 de abril, presentó al almirante Neil Villamizar como candidato a gobernador del Esequibo, una figura que busca legitimar su control territorial mediante una elección impuesta por el chavismo.
Villamizar ya ha anunciado planes ambiciosos para la región, que incluyen proyectos de minería, turismo, ganadería, agricultura y pesca. Según sus palabras, se trata de una iniciativa para transformar el modelo económico de Venezuela, aunque en la práctica representa un intento claro por afianzar el dominio venezolano sobre un territorio rico en recursos naturales.
El régimen guyanés advirtió que estos movimientos ponen en riesgo no solo la estabilidad regional, sino también el equilibrio diplomático en América del Sur. Por ello, en las últimas semanas ha intensificado sus contactos con aliados estratégicos, como Estados Unidos, el Reino Unido y otros países de la Commonwealth, para contrarrestar las ambiciones territoriales del chavismo.
Guyana también expresó su preocupación por la falta de coherencia diplomática de China, que por un lado aboga por la negociación pacífica y, por otro, guarda silencio ante actos claramente violatorios del derecho internacional. Esto, según Georgetown, mina los principios básicos del respeto mutuo entre naciones y pone en entredicho la neutralidad del régimen comunista de Xi Jinping.
Además, Guyana dejó claro que no permitirá que actores externos interfieran en una causa que ya se encuentra bajo análisis de la CIJ, único foro autorizado para dictaminar sobre la legalidad del reclamo venezolano.
Mientras tanto, el régimen de Maduro sigue adelante con su ofensiva política sobre el Esequibo. Bajo el pretexto del “gran objetivo nacional”, promueve una narrativa de reconquista que busca distraer a la opinión pública venezolana de la profunda crisis económica, social y política que atraviesa el país.
Por su parte, Georgetown advierte que no dará un solo paso atrás. Su posición es clara: cualquier solución debe provenir de la Corte Internacional de Justicia, no de acuerdos bilaterales amañados ni presiones externas.
Con información de: EFE


