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Violencia sin tregua: ejecutan a migrante venezolano en carretera de Suchiate
La creciente ola de violencia en el sur de México cobró una nueva víctima el pasado domingo por la noche, cuando un migrante de presunto origen venezolano fue asesinado a balazos sobre la carretera Suchiate–Jaritas, en el estado de Chiapas.
El crimen ocurrió cerca de las 10:00 p. m., a escasos metros de una gasolinera en las afueras del municipio de Suchiate. Según vecinos de la zona, se escucharon al menos 14 detonaciones de arma de fuego, lo que provocó una rápida llamada al número de emergencias.
Al lugar llegaron efectivos de la Policía Municipal, Estatal y Preventiva, quienes hallaron el cuerpo sin vida de un hombre con múltiples impactos de bala. El sitio fue rápidamente acordonado para preservar la escena del crimen.
Ataque directo y sin advertencia previa
De acuerdo con los primeros testimonios recopilados por las autoridades, la víctima conducía una motocicleta cuando fue interceptada por dos sujetos que también se desplazaban en otro vehículo de dos ruedas. Sin mediar palabra, abrieron fuego en su contra y huyeron a toda velocidad.
En el área fueron encontrados 14 casquillos percutidos, aparentemente de calibre 9 milímetros. La violencia y precisión del ataque sugiere que se trató de una ejecución planeada.
El cadáver fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Tapachula, donde hasta el momento permanece sin identificar formalmente. Sin embargo, personas del sector han asegurado que se trataba de un ciudadano venezolano que estaba de paso por la región.
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La frontera sur: un corredor cada vez más peligroso
Este asesinato suma una víctima más a la creciente lista de migrantes asesinados en su intento por atravesar el frágil y peligroso corredor fronterizo que conecta a Centroamérica con México.
La región de Suchiate, que colinda directamente con Guatemala, ha sido durante años un punto de paso clave para los migrantes que buscan avanzar hacia el norte. Sin embargo, el vacío de control estatal ha sido aprovechado por bandas criminales, tratantes de personas y estructuras armadas que operan con total impunidad.
Diversos informes han advertido sobre el deterioro de la seguridad en Chiapas, una zona que se ha convertido en tierra de nadie para miles de migrantes.
Sin identificación, sin justicia, sin respuestas
La Fiscalía General del Estado de Chiapas ha abierto una carpeta de investigación por homicidio calificado, pero hasta el momento no hay detenidos ni información oficial sobre la identidad de los sicarios. Las autoridades han señalado que las indagatorias continúan, aunque no se ha emitido ninguna hipótesis clara sobre el móvil del crimen.
La falta de respuestas incrementa la frustración entre organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes acusan al régimen mexicano de ineficiencia y negligencia en el control de la criminalidad que azota la frontera sur.
Mientras tanto, el cuerpo del joven migrante continúa bajo custodia del SEMEFO, a la espera de que algún familiar pueda reclamarlo y se le dé sepultura digna.
Más que una cifra, una vida truncada
Aunque los datos oficiales muchas veces convierten a las víctimas en simples estadísticas, la realidad es que detrás de cada asesinato hay un rostro, una historia, un proyecto de vida roto por la violencia. Este migrante venezolano —que huía, probablemente, del hambre, la miseria o la represión— encontró la muerte en tierra mexicana, en lugar de la esperanza.
Su caso se suma a una larga lista de crímenes impunes, donde la justicia no llega y los culpables permanecen libres.
Este tipo de noticias debería sacudir no solo las conciencias, sino también las políticas públicas migratorias, que hasta el momento no han ofrecido soluciones reales para proteger a los más vulnerables.
Con información de:
https://nvinoticiaschiapas.com
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